domingo, 5 de junio de 2011

Capítulo 11. Secretos.

Me empiezo a reir a carcajadas sin poder contenerme.
-Ray, un juez me envió aquí por robar.
-No. Podrían haberte enviado a cualquier otro, pero te mandaron aquí.
-¿Y por qué?-le pregunto.
-Por tu habilidad especial.
Mike nos mira sin abrir la boca en ningún momento.
-¿Mi habilidad especial?-repito a punto de echarme de nuevo a reir.
-Tienes un superpoder, como en los comics-me dice Ray para que lo entienda.
-Mira, Ray, no sé qué clase de mierda te estás metiendo pero te está afectando, en serio.
Entonces veo como Mike suelta un suspiro y se mueve hacia mí. Me sujeta la cara para que le vea bien y yo no me opongo, con curiosidad. La piel me arde con su tacto en mis mejillas y mi corazón se acelera, pero lo ignoro.
De repente, Mike desaparece. Sigo sintiendo sus manos en mis mejillas, pero no le veo.
-¿Mike?-pregunto con la voz temblándome y los ojos muy abiertos.
-¿Sí?-suena su voz a mi lado, pero no le veo.
Tan rápido como ha desaparecido vuelve a aparecer justo enfrente, con sus manos todavía en mis mejillas.
-¿Cuál es el mio?-le pregunto, creyéndomelo ahora. Él se aparta y vuelve a quedarse a un lado, como si no fuese con él.
-Todavía no lo sabemos, pero tu madre podía atravesar objetos-me dice Ray.
-¿Mi madre?
-Vino a este reformatorio a los 15 años, era de su banda-dice señalando a Mike, que le dedica una reluciente sonrisa.
-Nunca me lo ha dicho.-No puedo creer que jamás me diese cuenta. Pero no recuerdo haberla visto hacer algo raro en ningún momento.
-¿Y cuál es el tuyo?-le pregunto a Ray. Mike suelta una risa burlona por lo bajo y Ray le fulmina con la mirada. Entonces, se convierte en ratón. Yo le miro con cierta lástima. Se vuelve a convertir en persona y se sacude la ropa.
-Creo que está claro qué grupo es el de los ganadores-dice Mike. Ray no baja la mirada y se la sostiene.-Y también qué grupo va a elegir ella.
Entonces me miran los dos, esperando una decisión. Mike con seguridad, como si todas las chicas se fuesen detrás de él corriendo con un simple chasquido de dedos; Ray con súplica, como si fuese su última esperanza.
-Por supuesto-contesto.-Lo siento, Mike-digo poniéndome al lado de Ray. Mike abre los ojos, incrédulo. La pasividad se ha esfumado de repente.
-No puedes estar hablando en serio.-Yo le miro con la barbilla alzada.-Vamos, no lo hagas por despecho-me dice.
-Lo hago porque ya me has demostrado la clase de cabrones que integran tu grupo.
-Te vas a arrepentir-me avisa.-No cometas un error y vente con nosotros.
-Que te vaya bien, Mike-le digo alejándome junto a Ray.
Noto la mirada de Mike clavada en mi espalda  mientras camino lejos de él. Lo cierto es que no puedo concebir todavía que tengo poderes, aunque ni siquiera los he descubierto. Y, sobre todo, está la cuestión de mi madre. ¿Por qué vino a este reformatorio? ¿Por qué me ocultó lo de los poderes? Pienso en llamarla esta noche, pero ya son las tres de la mañana y dudo que esté despierta.
Ray me sonríe al dejarme en la puerta de mi habitación. Yo le doy las gracias y me meto en mi cuarto, tirándome en la cama. Han pasado tantas cosas... Tan solo quiero dormir hasta que se me despeje la cabeza.

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