-¡Molly!-la llamo. Ella está de espaldas a mí, hablando con Ray. Los dos me saludan, acercándose a mí.
-¿Todavía no tienes skate?-me pregunta Ray. Los dos llevan los suyos bajo el brazo.
-¿Dónde puedo conseguir uno?
-Yo te la conseguiré-dice Mike, poniéndose a mi lado.
-No eres el único que puede conseguir cosas-dice Ray. Mike le mira con indiferencia.
-Pero sí más que tú.
-Es lo que tiene ser unos enchufados-ladra Molly con rencor. Mike la mira con curiosidad, como si acabase de reparar en ella.
-¿Entonces por qué tienes tanta envidia?-contesta Mike. Al final, harto de discutir con ellos, se gira hacia mí. Agarra un mechón de mi pelo y juega con él, haciendo enfurecer a Mike y provocando numerosas miradas de odio por parte de Molly.-¿Quieres el skate?
-No quiere nada tuyo. Nosotros la conseguiremos uno-dice Ray con los dientes apretados.
-¿Has visto?-me dice a mí.-Ni siquiera te dejan decidir por tu cuenta.
Yo le doy un empujón, haciendo que suelte mi pelo.
-Claro que he decidido. He decidido que estoy con los Brille.
Eso solo hace que una mirada burlona ilumine su cara.
-Ni siquiera sabes de qué va todo esto-me dice como si fuese una niñita ignorante.-No puedes decidir.
-Lo único que sé es que ellos no me engañaron.-Mike les mira de reojo.
-Todavía.
Agarra su skate y se va patinando. Ray y Molly vienen a mi lado y ella me tiende su skate, que está muy viejo y usado pero no va demasiado mal. Yo niego con la cabeza y me dirijo a mi cuarto.
Me encuentro a April y a su panda de seguidoras, que dejan de hablar cuando aparezco. Entonces, veo como April se levanta de la silla y se mueve a toda velocidad para quitar las cosas de su cama y guardar sus cosas. En tres segundos, antes de que me dé tiempo siquiera a pestañear, toda la habitación está recogida y ella sale por la puerta seguida de sus imitadoras. Yo me quedo incapaz de reaccionar.
Cuando me recupero me dirijo a la ducha, pero no tardo nada y me encuentro sin nada que me entrtenga para impedirme pensar, así que me voy a buscar a Molly.
Voy a la pista de skate, donde la había dejado, pero solo encuentro a Ray.
-¿Has visto a Molly?
-Debe de estar en la piscina.-Al verme perdida, sonríe y dice:-A lado del sótano donde estuvo la fiesta el otro día.
Me dirijo hacia allí, evitando pensar en los recuerdos que me inspira esa zona del reformatorio. Llego a una amplia sala con piscinas olímpicas. El ambiente es húmedo y cálido, y hace que se me pegue el pelo y la ropa a la piel. Al principio no veo a nadie, pero me fijo un poco más y me encuentro a alguien que bucea por el fondo de la piscina, sin pararse en ningún momento a coger aire.
Me quito los zapatos y meto los pies en la piscina, a la espera de que Molly salga. Admiro como nada, con el cuerpo de un anfibio y un humano a la vez. Parece tan grácil dentro del agua... Como si estuviese en su verdadero elemento.
Al fin, ve mis pies y sale a la superficie, transformándose de nuevo en humana. Se apoya en el bordillo, al lado de mis piernas.
-Es alucinante-la digo.
-¿El qué?
-Tu poder.
Ella sonríe.
-Eres de las pocas personas que lo aprecian.
-¿Cómo descubrir cuál es el mío?
Ella se encoge de hombros.
-Ya aparecerá solo.
-¿Y a qué se deben estos poderes?-la pregunto. Entonces me viene a la cabeza la película de "X-Men"-¿Por mutación?
Molly se ríe a carcajadas y sale de las piscina, impulsándose con las manos. Coge una toalla que ahí colgada del muro y la enrolla alrededor de su cuerpo. Luego vuelve a sentarse a mi lado con los pies en el agua.
-Es genética. Se dice que junto a los humanos fue creada una especie paralela de humanos más evolucionados, con poderes. En algunas culturas nos tienen como semidioses, en otras como humanos que han hecho un pacto con el diablo.
-Mi madre tuvo poderes. ¿Significa eso que he heredado yo también esos poderes?
-No exactamente esos. Puedes poseer unos totalmente diferentes.
-¿Todo el mundo de este reformatorio tiene poderes?
Ella asiente.
-Incluidos los profesores y los vigilantes. O, para ser más precisos, los vigilantes tienen un poder anti- poder. Te impiden utilizar tu habilidad.
-¿Y por qué todos hemos acabado aquí?
-Estamos destinados a encontrarnos. ¿Crees en el destino, Angela?
Yo niego con la cabeza. Siempre he pensado que solo eran chorradas de gente que no tiene en qué creer.
-Pues haces mal-me suelta Molly.-El destino rige cada pequeño paso de tu vida. Las casualidades no existen.
Así que toda mi vida he estado esperando esto. Y ni siquiera sé qué hago yo aquí, a donde pertenezco. Tan solo se me ha dicho a quien debo odiar y a quien rindo lealtad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario