martes, 21 de junio de 2011

Capítulo 16. Steve.

-Es conmovedor pero innecesario-dice una fria voz masculina a la espalda de Mike.
Nos giramos los dos para ver al propietario de dicho timbre. Un chico delgaducho con gafas está en la puerta, mirándonos con dureza.
-Steve-saluda Mike, tan divertido con la interrupción como yo incómoda.-Te presento a Angela.
Steve me mira con suficiencia y se acerca a mi lado. No se molesta en saludarme siquiera y me pregunta:
-¿Dónde lo quieres?
Yo le miro sin comprender. Mike suelta una risita y se apoya en mi camilla.
-El tatuaje-me aclara.
-¿Qué tatuaje?-pregunto, creyendo lo peor.
-El que te marca como Crall-me explica.
-Pero yo no soy una Crall-digo.
-Vaya, sí que es perspicaz-ironiza Steve, mirando las agujas que hay al lado de la mesilla.
-Muy aguda-se burla Mike.-Pero si estás tatuada como Crall, perteneces a los Cralls. Ray ha sido muy poco inteligente al no tatuarte inmediatamente.
-¿Cómo es el tatuaje?-pregunto, intentando hacer tiempo. Lo cierto es que odio las agujas y jamás me han gustado los tatuajes.
Veo a Steve mirando una aguja con ojo experto y me entra pánico. Me revuelvo en la camilla intentando desatarme. Steve me ve y posa un dedo en mi frente. Una extraña sensación recorre mis venas, partiendo del epicentro que es el dedo de Steve. Dos segundos más tarde me doy cuenta, antes de caer dormida, de cual es su poder: anestesiar a las personas con solo tocarlas.
Me despierto, aturdida, y me encuentro a Mike mirándome divertido, y a Steve un poco más allá, inspeccionando otras agujas.
-Entonces, ¿dónde lo quieres?-me pregunta Mike.
Yo miro a Steve, que se acerca con una aguja.
-Atrévete a tocarme y te juro que la 2ª Guerra Mundial te parecerá una nimiedad en comparación con lo que te sucederá-le amenazo. Él me mira sin ningún tipo de expresión en sus facciones.
-Yo que tú me daría prisa; Steve no es demasiado paciente-dice Mike. Como ve que no contesto, me dice con un suspiro:-Tu verás.-Y se gira hacia Steve para indicarle:-En la muñeca.
Yo me revuelvo en la camilla, intentando soltarme el brazo derecho, que Steve agarra con fuerza. Acerca la aguja lentamente para posarla en mi piel, con una fría delicadeza que lo hace aún más doloroso. Con el primer contacto mi piel arde, y mis ojos se nublan con lágrimas, que me niego a dejar salir. Un grito amenza con salir de mi garganta, pero me lo aguanto. No pienso admitir ningún tipo de debilidad delante de ellos.
Pero Steve no llega a hacer ni una línea, cuando una figura aparece en la puerta. Una figura con el pelo rizado y las ropas holgadas, que grita con una potente voz:
-¡Steve, detente!
Mis dos secuestradores se giran hacia la puerta, desviando la atención de mí y quitando la aguja de mi piel. Yo respiro con alivio.
-¡Ray!-le llamo. Él me mira y Mike aprovecha esa distracción para hacerse invisible.
-Deja que te vea, Mike-dice Ray, retrocediendo y mirando a todos lados.
-¿Para qué?-se burla Mike. Su voz resuena por toda la habitación, haciendo imposible determinar de donde procede.
Molly aparece en ese momento por la puerta y va hacia Steve, que la intenta tocar para dormirla. Pero Molly lleva todo el cuerpo tapado, impidiendo cualquier tipo de contacto. Steve intenta agarrarla pero Ray no le deja, empujándole contra la pared. Mike se hace visible y nos mira sin hacer nada.
Molly me desata y me guía para salir por la puerta, seguidas por la mirada de Mike.
-Pero, Mike...-le dice Steve.
-Deja que se vayan-oigo la voz de Mike mientras me alejo por el pasillo.

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